Cerveceros de Milwaukee vs. Atléticos de Oakland: ¿Quién ganará el partido?

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¿Quién cree la Abuelita Consuelo que ganará el partido de béisbol entre los Cerveceros de Milwaukee y los Atléticos de Oakland?

Archivo · tema caducado

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"Los Cerveceros de Milwaukee ganarán el partido."

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Tirar los frijoles negros sobre la manta roja y esperar a que caigan
  2. Escuchar el arrullo de las palomas que llegan volando del patio de don Pepe
  3. Mirar cómo las hojas del cilantro se mueven con el viento del sur
  4. Barajar tres veces las cartas gastadas del mazo de mi difunto Ernesto

La predicción de la Abuelita

Mijo, anoche cuando tiré los frijoles negros sobre la mesa de la cocina, salieron forming una figura que claramente era un guantes de pitcher con destellos dorados. Los frijoles no mienten, mija, y ellos me gritaron que los Cerveceros llegan con la momentum del lago Michigan y el espíritu de Wisconsin ardiendo en sus bats. Las palomas del vecino Pepe vinieron esta mañana a posarse justo donde les echo maíz y eso es señal de que algo grande se acerca desde el norte.

Ernesto me visitó en sueños anoche, mijo, y estaba vestido con un uniforme crema con letras rojas. Me dijo sin palabras que el bullpen de Oakland está cansado y que sus lanzadores no van a poder detener la ofensiva de Milwaukee cuando el sol comience a bajar. Las cartas del mazo viejo de Ernesto corroboraron lo mismo: vi un as de espadas cayendo junto con el número siete, que en mi tradición significa victoria contundente. El cilantro del patio también está creciendo hacia el norte, lo cual indica que los Cerveceros traen energía favorable para este encuentro.

Por eso te digo con toda la certeza de mis 87 años: van a ganar los Cerveceros de Milwaukee y van a ganar bonito. Al que le digo que se prepare con sus cervezas frías y sus hot dogs porque va a ser una noche de fiesta en Wisconsin. Y mijo, no te vayas a confiar porque en el béisbol siempre hay sorpresas, pero esta vez hasta las palomas del vecino lo gritaron al amanecer. ¡Que te muerda la tuza si me equivoco!