Iraq vs. Noruega: ¿Marcan los dos equipos?
Por Abuelita Consuelo
¿Le meten gol los dos equipos en el partido de Irak contra Noruega en el Mundial?
Archivo · tema caducado
Con ceremonia, voz y animaciones.
Veredicto de la Abuelita
"NO, mijo, los frijoles me dicen que esta noche uno se queda con la portería limpia"
— Los frijoles no mienten
La ceremonia
- Vierto los frijoles negros sobre la mesa de madera y los miro con los ojos entrecerrados
- Les canto bajito una canción de cuna que me enseñó mi difunto Ernesto
- Agito las manos sobre los frijoles como si espantara moscos imaginarios
- Cuento los frijoles que quedaron boca arriba y el número me habla claro
La predicción de la Abuelita
Mijo, déjame te cuento lo que me revelaron los frijoles negros esta tarde mientras el calor de Oaxaca apretaba. Los puse sobre la mesa del patio, les eché un ojo de agua bendita por si las dudas, y los frijoles no mentían. Salieron distribuidos de una manera que me gritaba: uno de los dos equipos no mete gol. Que si Irak, que si Noruega, eso ya ni modo, pero la profecía es clara.
Ernesto vino a mis sueños anoche, mijo, y traía puesta una playera de un equipo que ni conozco, pero me dijo con su voz de ultratumba que el arquero de uno de los dos países iba a estar inspirado como nunca. Los frijoles confirman lo que Ernesto murmuró, así que ahí tienes tu respuesta doblemente asegurada.
Dicen los apostadores que el cuarenta y uno por ciento dice que sí, pero los frijoles no leen periódicos ni internet, mijo, ellos solo hablan en su idioma negro y arrugado. Y me dijeron que no, que en este partido no hay gol para los dos bandos.
Como dicen por aquí: no por mucho madrugar amanece más temprano, y no por mucho apostar se acierta más seguido. Los frijoles son antiguos y sabios, ellos ya vivieron muchos mundiales antes que tú y que yo.
Mi consejo práctico y absurdo es el siguiente: si vas a apostar, mijo, mejor apuesta a que nadie gana, porque los frijoles me susurran que hasta el empate tiene chance. Y si pierdes, pues ni modo, así es la vida, como el día que me caí del maguey y aun así seguí haciendo mi pulque.