Noruega vs. Francia: ¿Anotan los dos?

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¿La Abuelita Consuelo leyó los frijoles y vio que tanto Noruega como Francia meten gol en el partido del Mundial?

Archivo · tema caducado

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"SÍ, mijo, los dos equipos meten gol, así me lo garantizan los frijoles y hasta el vecino"

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Vertí los frijoles negros sobre el mantel rojo con las manos temblonas de mis eighty-seven años
  2. Las palomas del vecino don Diego se posaron en el tejado graznando en clave de gol
  3. Mis plantas de cilantro susurraron al viento con la brisa de Oaxaca
  4. Barajé las cartas viejas de Ernesto tres veces mientras cantaba una canción de la Guadalupana

La predicción de la Abuelita

Mijo, anoche una fuerte lluvia sobre Oaxaca y los frijoles negros se regaron por todo el piso de mi cocina. Me arrodillé con mis rodillas de viejita y los recogí uno por uno bajo la luz de la veladora de la Virgen de Guadalupe. Los frijoles no mienten, mijo, y ellos me mostraron dos goles claros: uno noruego con esa fuerza del hielo del norte y otro francés con la elegancia de quien baila en la tierra del champagne.

Las palomas de don Diego llegaron al amanecer como todas las mañanitas, pero esta vez traían un mensaje en sus plumas. Se pararon justo donde pega el primer rayo de sol y ahí nomás se puso una del lado izquierdo del tejado y otra del derecho, como si jugaran un partido ellas mismas. Eso, mijo, es señal de que ambos equipos van a festejar.

Ernesto vino en sueños también, bendito sea su recuerdo. Me dijo con esa voz tranquila de siempre: Consuelo, el marcador final lo veo como dos velas encendidas, una de cada lado. Las cartas viejas que él me dejó mostraban un siete de espadas y un rey de oros, que juntos significan poder contra poder, y en el fútbol eso se traduce en gol para cada quien.

Ahorita te voy a decir algo, mijo: el dicho dice que el que no arriesga no cruza la noche. Los frijoles me gritaron que SÍ, que los dos marcan, y yo confío en ellos como en el mole de mi tierra. Mi consejo absurdo pero práctico es que te prepares una tasa de café de olla bien caliente, te sientes frente a la televisión y grites un gol noruego cuando pasen los primeros fifteen minutos, porque los frijoles me lo susurraron clarito.