¿Será Julián Álvarez el máximo goleador del Mundial 2026?

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¿Crees que nuestro querido Julián Álvarez meterá más goles que nadie en el Mundial de la FIFA 2026 y se llevará la Bota de Oro?

Archivo · tema caducado

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"SÍ, mijo, Julián se llevará la Bota de Oro aunque el diablo se enoje."

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Tostar los frijoles negros en el comal hasta que chisporroteen su sabiduría
  2. Tirar los frijoles sobre la tela de palma y esperar que hablen las manchitas
  3. Sentarme junto a las plantas de cilantro para escuchar el susurro de Ernesto
  4. Dejar que una paloma del vecino se pose en el umbral y confirme lo visto

La predicción de la Abuelita

Mijo, esta mañana me levanté con el presentimiento de que algo grande se venía. Agarré mi comal, mis frijoles negros preferred y los puse a tostar. Mientras se asentaban los humos, los tiré sobre la tela de palma bordada que me bordó tu tía Chona hace cuarenta años. Las manchitas cayeron formando algo que solo puedo describir como un arco de fuego. Eso, mijo, es señal de gloria deportiva.

Las palomas del vecino vinieron temprano como siempre. Una se posó justo encima de mis matas de cilantro y empezó a arrullar con una fuerza que no es normal en esas criaturas. El vecino dice que son solo pajaritos, pero yo sé lo que sé. Ernesto me habló en sueños anoche, mijo. Me dijo que vió a un muchacho corriendo con una camisa celeste y blanca, y que la gente gritaba su nombre hasta el cielo. Los frijoles no mienten, y Ernesto tampoco.

Ahora te voy a decir lo que mis ojos místicos me revelan. Julián Álvarez tiene el fuego de Oaxtepec en las venas. Es rápido como el tlacuache que cruza la calle sin que lo mates, y tiene un hambre de gol que no se ha visto desde que el Chava Reyes le metía miedo a las defensas del mundo. En el Mundial 2026, va a romper redes como quien rompe el cascarón de un huevito para el desayuno.

No te voy a mentir, mijo, el camino tiene sus piedras. Habrá defensas que se le atraviesen como el burro de Don Chon en la calle principal. Pero mis frijoles me garantizan que la balanza caerá a su favor. Dicen que el destino ya tiene su nombre escrito en la Bota de Oro, y que ni el mismísimo diablo con sus trucos va a poder cambiar eso.

Mi consejo práctico y absurdo es el siguiente: cuando llegue el partido decisivo, ponle una veladora a San Martín de Porres, enciende un cerillo de azufre y grita muy fuerte desde tu azotea que Julián es el rey de los goleo. Si los vecinos se enojan, diles que es por una buena causa. Al tiempo, mijo, al tiempo.