Tenis: ¿Quién ganará entre Laslo Djere y Kimmer Coppejans en Lyon?

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¿Quién cree la Abuelita Consuelo que ganará el partido de tenis entre Laslo Djere y Kimmer Coppejans en Lyon?

Archivo · tema caducado

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"Gana Laslo Djere, mijo. No hay más que decir."

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Llenar un plato hondo con frijoles negros todavía calientes
  2. Mezclar tres hojas de cilantro fresco con los frijoles mientras murmuro el nombre de ambos tenistas
  3. Soltar las palomas del vecino Don Aurelio al amanecer y observar hacia dónde vuelan primero
  4. Mirar las cartas del mazo gastado de Ernesto y dejar que caigan donde quieran

La predicción de la Abuelita

Mijo, esta noche me desperté a las tres de la mañana con el olor a cilantro de mi maceta y supe que algo importante venía. Agarré mi plato de frijoles negros todavía humeantes y los revolví tres veces en dirección de las manecillas del reloj mientras repetía los nombres de esos dos muchachos. Los frijoles cayeron formando una figura clara: semillas oscuras y juntas, apretaditas como puño de jugador que no se rinde.

Después solté las palomas de Don Aurelio cuando apenas clareaba y las dos volaron primero hacia el este, donde está Serbia, no hacia Bélgica. Las palomas saben cosas que nosotros no, mijo. Ernesto también apareció en mis sueños y me dijo con esa cara de siempre: 'Consuelo, el serbio tiene más fuego en el cuerpo.' Y yo le dije: 'Ya cállate, Ernesto, déjame trabajar.'

Las cartas de Ernesto cayeron mostrando al final un as negro bien puesto. Eso significa que el serbio tiene la fuerza para llevarse el partido en Lyon. Laslo Djere tiene ese golpe derecho que rompe canchas de tierra batida como si fueran de molcajete, y Coppejans se va a quedar mirando el marcador sin entender qué pasó.

Te lo digo con toda la seguridad del mundo: gana Djere en dos sets, mijo. No le des vueltas.

Ahora mi consejo práctico y absurdo: cuando Djere gane el primer set, ponle una veladora a San Judas Tadeo porque todo lo que empieza bien debe terminarse bien también.