¿El tráfico del Estrecho de Ormuz volverá a la normalidad para el 31 de julio?

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¿Cree usted que el movimiento de barcos en el Estrecho de Ormuz se recuperará y volverá a la normalidad antes del 31 de julio?

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"NO, mijo. Los frijoles lo tienen claro: el Estrecho seguirá revuelto como mole."

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Tirar los frijoles negros sobre la manta roja de la cocina
  2. Contar los frijoles que caen con el lado oscuro hacia arriba
  3. Mirar cómo las palomas del vecino don Rutilo se posan en el tendedero
  4. Susurrar el nombre de Ernesto tres veces mientras arranco cilantro

La predicción de la Abuelita

Mijo, te lo digo con la autoridad que me dan mis ochenta y siete años y los frijoles negros que no me fallan desde que tu abuelo Ernesto me los trajo de Tampico. El Estrecho de Ormuz no va a encontrar la calma antes del treinta y uno de julio. Así como lo escucho, así te lo digo.

Los frijoles cayeron formando un de caos, mija. Siete granos marcados, ninguno en paz. Esto me lo confirman las palomas de don Rutilo, que esta mañana vinieron a posarse justo donde les echo maíz y no paraban de aletear nerviosas. Ernesto también me visitan en sueños y anoche me dijo que Iran no va a ceder, que los americanos no van a soltar y que los barcos van a seguir pasando con miedo. El cilantro que arranqué esta mañana estaba agrio, como la situación allá lejos.

Dicen que el mercado de apuestas da treinta y dos por ciento de probabilidades de que sí. ¡Qué van a saber ellos, mijo! Esos del mercado nunca han consultado a un buen caldo de frijoles. La tensión entre Iran y las potencias occidentales está más enredada que un ovillo de hilacha. Las amenazas, los ataques a naves, los drapeados de guerras en otros lados, todo eso jala para que Ormuz siga siendo un trago de agua turbia.

Por eso te digo, mijo, no te hagas ilusiones con la normalidad de los barcos antes de julio. La economía global va a seguir temblando como olla de pozole a punto de hervir. Prepárate para precios de la gasolina que suben y bajan como el volumen de la televisión de don Chuy.

Y ahora te doy mi consejo práctico y absurdo, como debe ser: mientras todo esto pasa, compra tamales y guárdalos en el congelador, mijo. Cuando la gasolina esté por las nubes, al menos vas a tener algo rico que llevar a la escuela o al trabajo, y no te va a doler tanto el bolsillo. De tamales no se escapa nadie, ni las sanciones, ni los barcos, ni los frijoles.