¿Entrará Rusia en Dobropillia antes del 30 de junio?

Por

Según la Abuelita Consuelo, ¿entrarán las tropas de Rusia en la ciudad de Dobropillia, en Ukraine, antes del 30 de junio de 2026?

Archivo · tema caducado

Con ceremonia, voz y animaciones.

Veredicto de la Abuelita

"NO, mijo. Los frijoles lo dicen claro: Dobropillia no caerá antes del 30 de junio."

Los frijoles no mienten

La ceremonia

  1. Colocar los frijoles negros en un círculo sagrado bajo la vela morada
  2. Revolverlos tres veces en sentido de las manecillas del reloj mientras susurro el nombre de Dobropillia
  3. Invocar al espíritu de Ernesto con una plegaria pidiendo claridad sobre el destino de esa tierra
  4. Contar los frijoles que quedaron mirando hacia el norte y observar su patrón misterioso

La predicción de la Abuelita

Mija, agarré mi plato de barro con los frijoles negros y los revolví como me enseñó mi madre. Les pedí claridad sobre esa ciudad lejana que se llama Dobropillia. Los frijoles cayeron en un patrón que reconocí de inmediato: formación cerrada, como los pollos cuando sienten al coyote cerca. Ernesto me apareció en sueños anoche también, agitando las alas como paloma mensajera, y me dijo que el lobo del norte no cruzará esa puerta antes del tiempo marcado.

Con las manos arrugadas conté los frijoles que apuntaban hacia el este: siete nada más. Siete es número de espera, mijo, no de invasión. Las tropas de Rusia andan en otras tierras más al sur y al centro, donde el frentes está más candente. Dobropillia se mantendrá firme como el maguey que no se mueve ni con el viento más fuerte. No veo tanques entrando por sus calles antes del 30 de junio, eso te lo aseguro con la autoridad que me dan mis ochenta y siete años y los frijoles que nunca me han fallado.

Y ahora te digo, mijo: no te metas en apuros con las apuestas de esos mercados financieros. Al que madruga Dios le ayuda, pero al que apuesta con información incompleta el diablo le roba la lana. Mi consejo absurdo pero práctico: mejor compra un kilogramo de frijoles negros, cocínalos con epazote, y mientras los comes con tortillas calientes, observa cómo el mundo se divide entre los que saben leer los frijoles y los que no. Los segundos siempre andan perdidos.